Amamantar en público

Debo confesar que al principio me daba un poco de pena amamantar en público, así que agradecí mucho que mi madre me hiciera un rebozo tipo sling de manta lo suficientemente grande como para hacer una cuna portátil para mi bebé, que además me permitía amamantarlo bien cubiertos los dos. Pero luego mi bebé fue creciendo y, como a muchos bebés, ya no le fue grato sentir tanta tela encima, y además empezó a tener el reflejo de patear y patear en cuanto sentía algo en sus pies, así que amamantarlo en esa cunita ya no era tarea sencilla.

Aunado a eso, a mis sobrinos les daba –y les da todavía– una curiosidad tal el hecho de que su primo no tome en mamila sino directamente de mi pecho, que el cubrirme aumentaba más esa curiosidad en lugar de disminuir su interés. Como resultado: apenas veían que me acomodaba para alimentar al bebé, y ya los tenía encaramados sobre nosotros para ver el gran acontecimiento.

Llegados a ese punto, lo cierto es que yo ya me había acostumbrado tanto a amamantar a León, que empecé a verlo justamente como lo que es: algo natural de lo cual no debía avergonzarme. Sin embargo, notaba que no todas las personas se sentían cómodas con el asunto, conocidas o no conocidas, sobre todo si había hombres presentes, aunque fueran de la familia, y aunque esos hombres fueran todavía unos niños.

Intenté cubrirme con una manta, pero el resultado fue el mismo. Ante la preocupación del padre, que tampoco quería que me descubriera en público, mi bebé movía todo su cuerpo para deshacerse de la incómoda mantita que lo privaba de algo que los dos disfrutamos cuando le doy pecho: vernos y sonreírnos.

Luego de batallar unos días con las pequeñas rabietas que armaba León en su protesta por la censura, decidí que, más que las opiniones de los demás, lo que más me importaba era alimentar a mi bebé.

Lo cierto es que tampoco he llegado al punto de otras mujeres de sacar su pecho así como así. Más bien procuro usar blusas que me faciliten amamantar con cierta sutileza, y recientemente he encontrado otro sling mucho más pequeño que facilita alimentar a León sin que él sienta ningún estorbo en los pies y sin que se sienta encerrado.

Cuando empecé a leer más sobre lactancia materna, empecé a darme cuenta que mi pena y la curiosidad de mis sobrinos tiene un mismo origen: que cada vez es menos frecuente ver a madres amamantando en público. Entonces empecé a darme cuenta que no sólo se trataba de alimentar a León, y de ofrecerle el mejor alimento posible y lo mejor de mí misma, sino de la difusión y la promoción misma de la lactancia materna. Y parece que mi pareja también ha llegado a lo mismo porque ha dejado de cubrirme como a una monja.

Al amamantar en público invito a que otras madres se animen a hacerlo, les recuerdo que en realidad es mucho más sencillo dar el pecho, con la leche siempre en su punto y lista para el bebé, que andar cargando con mamilas y recipientes para guardar ya sea leche en polvo o leche materna extraída. Como consecuencia, madres que ahora son abuelas se acercan a felicitarme y a contarme que su hija o su nuera no pudieron dar pecho, y mujeres que no son madres aún me preguntan si yo no batallé. Eso refuerza mi convicción de seguir amamantando en público.

2 thoughts on “Amamantar en público

  1. jajajajaja es así amiga!!! te felicito. tengo dos hijos. ahora uno tiene poco menos de un mes…amamantar es algo tan natural y espontáneo q no te extrañes si algún día estás dando pecho por allí y estés hablando con alguien y esa persona te haga señas o gestos como loc@….porque resulta q el bebé soltó su teta y esta ha quedado totalmente al aire libre….jajaja muchas veces ni te percatas pues cuando das lactancia exclusiva vives para dar pecho a cualquier momento…muchas veces al día….y el tiempo q tu bebé lo desee…así q sin duda es maravilloso el gran paso q has dado….una vez más hay q enseñarle a la sociedad y a veces a nuestros familiares q este es el acto más hermoso y sublime q existe entre una madre y su hijo…. es increíble como la pena pasa a un segundo plano…realmente se extingue!! tu prioridad la opaca!!! luego cuentas la historia y te ríes.. lo más cómico es q está situación me ha pasado varias veces y ya lo q hago es sonreír…guardo mi pecho y continuo…. bendiciones a tod@s las mamás y sus críos…. @yurulib

  2. En una ocasión en un restaurante de ensaladas de Monterrey me tocó ver a una mamá darle pecho a su hijo asi como si nada, no estaba cubierta con una manta, de hecho ella comía mientras lo alimentaba. Se veían padres jóvenes de unos 25 y súper cansados. No me tocó que nadie se les quedara viendo, ni que les hicieran caras ni escuchar que alguien dijera algo sobre el asunto.

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