Lactancia materna, colecho y cognición (parte 1)

En las últimas décadas, el desarrollo de las ciencias cognitivas ha permitido estudiar con mayor profundidad cómo funciona la mente humana en toda su complejidad. Entre otras cosas, por ejemplo, han disipado la división mente-cuerpo, y han demostrado la estrecha relación que tienen nuestras experiencias corporales, nuestras emociones y nuestras capacidades cognitivas.

Pues bien, uno de estos hallazgos es el efecto que tiene el cortisol, la hormona del estrés, en el hipocampo, la zona del cerebro dedicada al aprendizaje y la memoria. Mientras mayor es el sometimiento de estrés, mayor es el impacto en las células cerebrales.

En junio de 2013, la revista Clinical Lactation dedicó un número para hablar de diversos estudios que han encontrado que muchas de las técnicas para enseñar a un bebé a dormir solo o a ser independiente elevan sus niveles de cortisol. Específicamente, dejar llorar a un bebé para que duerma solo, para que no se acostumbre a los brazos o para que establezca un horario de alimentación, impacta directamente en su cerebro. El bebé o el niño puede dejar de llorar luego de unos días, pero los altos niveles de cortisol siguen ahí.

Como señala Kathleen Kendall-Tackett en el mismo número, los efectos parecen no ser tan dañinos a largo plazo si estas técnicas se acompañan de una paternidad responsable pero, ante esta evidencia, ¿cómo no promover que los padres abandonen este tipo de técnicas y, por el contrario, animarlos a amamantar en libertad, a compartir su lecho con sus bebés y a darles seguridad y cariño siempre que lo necesiten?

Dejando de lado un poco la evidencia científica, lo cierto es que el lecho se comparte con el bebé desde el embarazo, y desde entonces nos despertamos con sus movimientos y empezamos a adoptar otras posiciones para dormir. Un bebé está acostumbrado a nosotros desde el vientre. Por eso, en los casos donde no es posible practicar el colecho (si los padres son fumadores, por ejemplo), se recomienda atender, consolar y alimentar al bebé siempre que se despierte por las noches.

No por nada es tan común escuchar a muchas mujeres decir que, cuando escuchan el llanto de un bebé, sienten una urgencia por tomarlo en brazos y consolarlo.

Si quieren saber más pueden consultar el volumen 4, número 2 de Clinical Lactation aquí: http://www.clinicallactation.org/

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