Y después del destete, ¿qué?

Pues ya han pasado varias semanas desde el destete definitivo, y puedo compartir que nos ha ido muy bien. Luego de esa primera noche difícil para mi hijo, la siguiente fue más fácil y, a la tercera, ya estábamos instalados en una nueva etapa. Tanto, que ante la propuesta de dormir en un espacio propio, aunque dentro todavía de nuestra habitación, lo tomó con buen ánimo. Cada noche es él quien pide que coloquemos su colchón, con su almohada y una sábana que le hizo mi madre cuando él era un bebé. Claro que sólo es por ritual porque, en cuanto queda dormido, abandona almohada y sábana. A veces me pide que le cuente un cuento; otras, que le cante. Y a veces llega ya tan cansado que solo quiere que me acueste con él para caer, tranquilo, en los brazos de Morfeo.

Con sinceridad, era mucho más fácil y rápido que conciliara el sueño con la teta. Hay noches en que batalla en quedarse dormido, pero tampoco tanto como para que signifique un verdadero problema. Pero, vaya, si nos ponemos a comparar, antes todo se solucionaba con la teta, y ahora hay que ser más creativos.

Una cosa que sí noto es que antes él mismo tenía la iniciativa de quedarse a dormir con sus abuelos, y ahora no ha querido hacerlo. Pero también, por otra parte, definitivamente ya no se identifica como bebé, toma distancia de los más pequeños y prefiere ir con los que son un poco más grandes. Inclusive, un día que le dije “mi bebé”, de cariño, me pidió que ahora le diga “mi niño”, porque ya no es un bebé. ¡Plaf!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *